Llanura y azafrán.

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viernes, 8 de diciembre de 2017

DE LA MANO DE LUISILLO EN ESTE 2017

       
            
Quiero rendirle homenaje en vísperas del 50º aniversario de su muerte que fue el 24 de septiembre de 1.967. Cuántas personas habrán escrito sobre este personaje tan de Manzanares y muchas más tendrán en su recuerdo su sonrisa y sus ojos chispeantes de alegría.
Era una niña cuando le vi haciendo el papel de gobernador en la Ínsula Barataria y comprobé su arte inigualable. Aún más chica le recuerdo haciendo el papel de Moniquito en “La rosa del azafrán”, zarzuela que sabíamos de memoria en mi familia.  Estoy recordando algunas facetas del genial LUISILLO que todos los mayores tendrán en su cabeza. Me gustaría ir al terreno más personal: fue gran amigo de mi padre junto a Pepe Díaz, Antonio Iniesta y tantos que se paraban en la tienda de la calle Toledo a charlar y a “querer arrimar el hombro” en pro de su pueblo. Una de las iniciativas de estos buenos amigos fue la de comenzar la procesión de la borriquilla con personajes reales. Los “sueños” de estos manzanareños suponían mucho esfuerzo en la preparación: alquilar los trajes de Jesús y los apóstoles en Madrid, comprar las palmas en un pueblo de Alicante, conseguir la borriquilla para Jesús, mover a todos los colegios para que participaran las alumnas, algunas de hebreas y otras de personajes bíblicos significativos. En todo ello intervino LUISILLO dando su toque artístico.
Sin duda alguna el recuerdo que se me ha quedado más dentro del alma es el de un día, 24 de septiembre de 1.967, yendo del brazo de mi padre, por la calle Toledo, nos sorprendió la noticia : “Acaba de fallecer Luisillo”. Mi padre se puso triste porque era su amigo. Entonces le dije: “Me gustaría escribir un artículo sobre él. ¿Me lo podrías enviar al LANZA?” Me contestó que sí y al dia siguiente salió mi primer artículo en el periódico. Sólo recuerdo que terminaba con la escena de las escaleras y al llegar al último peldaño Dios le decía que ya había llegado a su destino. Así es como me figuro a Luisillo: en el Cielo con sus amigos planeando cosas buenas para su querido Manzanares.                          




                                           

DE LA MANO DE IRENE MAYORAL EN ESTE 2017

               
Nombrar a Irene es decir poesía, amistad, dulzura, elegancia, sencillez…y  tantas cosas buenas. Hoy quiero destacar el amor a su tierra, a su Manzanares. Acabo de hablar con ella por teléfono y le dije que iría a verla con “Siembra” para leerle este artículo.
¿Por dónde empezar? ¿Cuándo la conocí? Yo diría que desde siempre en actos culturales de Manzanares, después se cultivó una amistad en Madrid en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles (AEAE), también en las tertulias de la Casa de Guadalajara, además acudía siempre a mis invitaciones en el colegio donde he trabajado y a casa que organizábamos tertulias literarias. Recuerdo una de las veces que me acompañó mi hermana Tere para estar con Irene, fue en Membrilla, nevaba, anochecía... ¡Qué alegría el encuentro con nuestra amiga!
Estos días he vuelto a leer “MANZANARES DE LA MANCHA Y YO” (Nuestros diálogos).  Me ha conmovido su poesía porque habla con el corazón en el recuerdo de su niñez y juventud en Manzanares. Intercalo el poema XXIV, página 55, porque me parece adecuado al mes de la revista:

Silenciosa tu abarca, Manzanares,
pasea mi geografía,
mis circuitos venales. Y esa luna
por ti festera, enjalbegada,
se cuelga en mis balcones,
en mis pómulos, en mi todo,
en mi nada, en mis tobillos.
Siempre volverán a tu acera
mis tacones-aldabas,
a la calle de la Cárcel,
a tu antigua memoria,
a tu promesa de Agostos amarillos,
renovada alianza de oro
anillando mi anular cintura.
Nos brindaremos amor en el cáliz.
Éxtasis por tu vino hechicero,
consagrado.

 El amor de Irene Mayoral por su Manzanares y sus gentes queda empapado en sus versos. Esta idea es la clave que hoy quiero transmitir y nadie mejor que su hija Irene, en el verso de entrada al poema XXVI de su madre:
HOLLÉ SOBRE TU HUELLA GRABADA EN MANZANARES,
Y SU VINO, YO LO BEBÍ EN TU PECHO.
Irene Valcárcel Mayoral

La distancia y yo,
hemos entretejido este soneto:
Manzanares, venencia tu espadaña,
Donde bebe la luz en mansedumbre
manantiales de vides, por costumbre,
racimadas al sur de la guadaña.
La llanura reposa esa maraña
de los pámpanos frágil muchedumbre,
cuando el sol-oropel en reciedumbre,
va vertiendo padreo por tu entraña.
Este aroma ritual alzado en vilo
consagrando plazuelas encaladas,
sobre el vino ancestral siendo pabilo
por las noches de ronda enamoradas.
Elevados los cálices al hilo
de Septiembre y magias vendimiadas.

Gracias, Irene, por tu cariño inmenso a tu Manzanares. Yo te rindo homenaje con todo mi corazón que también late con nuestra tierra, con la rectitud del surco, como dirías tú.  


domingo, 8 de octubre de 2017

Homenaje a Puerto Rico

                                               Foto cedida por Carmen Hernández Pinzón

"Isla de la simpatía", en este barco anclado con coral en el mar, me quedaré ya para siempre, tiempo de la vida y tiempo de la muerte y al lado de mi amor de 40 años. Me parece que soy feliz vivo y seré feliz muerto.

                                                                    Juan Ramón Jiménez. Prosa XXXIII, "Para siempre", p.43

domingo, 6 de agosto de 2017

Beato Álvaro del Portillo

                                           Foto de Marisa Díaz-Pinés Fernández-Prieto


"Cuando el cielo se oscurece por la tormenta, detrás continúan las estrellas, y no supone desgracia alguna que no las divisemos, sin olvidar, además, que la tierra necesita del agua de las nubes para dar fruto. En la vida espiritual, los periodos de oscuridad son tiempos de gracia, que hacen germinar en el alma una fe más segura y más recia"
                                                                  Carta 19 de marzo de 1.992

viernes, 28 de julio de 2017

MONUMENTO DE AMOR. Epistolario y lira. Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí


                                       Foto cedida por Carmen Hernández Pinzón Moreno


Correspondencia de 1.913 a 1.956
Edición de Mª Jesús Domínguez Sío.
Publicación de la Residencia de Estudiantes

La presencia de Shakespeare es constante: identificación de los amantes con los personajes del "Sueño de una noche de verano", Oberón y Titania.
A continuación escribiré parte del poema que Juan Ramón hizo cómo prólogo al libro de traducciones de Shakespeare que pensaba publicar con Zenobia en La Lectura y que quedó inédito. El texto verá la luz en LIBROS DE MADRID. PROSA, pag. 269:

                                                             A Shakespeare

Hemos cogido, en un breve espejo, un poquito de tu sol inmenso para posponerlo en la frente de los niños. Como cuando se deslumbra un rostro con el reflejado sol de la naturaleza, tu luz de oro esclarecerá, hasta el fondo, las tiernas imaginaciones, haciendo navegar en la irisada gloria los ojos negros, azules o dorados, más claros en el oro puro, llenos de cielos visibles e invisibles.
(...)
Accede a mover tus héroes en el teatrillo de papel, que los ojos de los niños se agrandan y tú lo sabes, hasta hacer el minúsculo espectáculo del tamaño de la verdad.

                                                                        Pag 457-458 de Monumento de Amor

jueves, 22 de junio de 2017

DE LA MANO DE DON EMILIANO GARCÍA ROLDÁN EN EL 2.017



No sé cómo me atrevo a escribir de un personaje tan querido en Manzanares. Tal vez sea por eso.
Desde muy niña recuerdo la escena tan frecuente en casa de mi abuela Teresa, en la calle Ancha: Don Emiliano entrando al amplio dormitorio, ó mejor “la alcoba” y mis tías Antonia, Pepa y Tere le recibían con alborozo. ¿Qué otras imágenes conservo de este médico de cabecera? La de su sonrisa permanente y sus ojos brillantes, quizás cansados de un día lleno de trabajo. Su presencia producía paz y alegría en el ambiente. Nunca tenía prisa, sabía escuchar hasta el final para luego decir el consejo adecuado. Mi percepción de niña era verlo como parte de la familia porque siempre daba consuelo. Su mirada era de cariño. En casa se hablaba de él con la cercanía y confianza del que tiene la ciencia y es humilde.
Es difícil plasmar en palabras toda una vida de servicio al enfermo y a su familia. Hoy quiero traerlo a mi pequeña colaboración de Siembra porque es lo que está gritando el Papa Francisco: el acompañamiento e ir a las periferias, a las personas que nos necesitan. Don Emiliano ha encarnado en su vida a Jesús, siendo un médico, un maestro, un amigo.
Sí, podemos acudir a sus escritos y aprender. Hoy yo quiero dar el testimonio de su vida con mis ojos de la niña de entonces.


viernes, 19 de mayo de 2017

De la mano de Paloma Gómez Borrero en el 2.017

   

       
Si tuviera que decir algo de Paloma es que supo querer a cada persona que se encontró por su camino. A mí me encontró.
Entre los miles y miles de personas que la conocieron, yo me sentí su amiga. Coincidimos hace muchos años firmando en la misma caseta de la Feria del libro del Parque de El Retiro de Madrid. Había momentos que firmábamos a la par, otros nos alternábamos y, en esos ratos que nadie acudía, hablábamos de nuestras vidas. Fueron momentos para conocernos y compartir lo que llevábamos en la mente y en el corazón. Al terminar esa jornada de múltiples encuentros, ella me dio su correo electrónico y así pudimos mantener la amistad. En el 2.014 fue a la Feria del libro de Las Palmas de Gran Canaria a presentar su libro “Juan Pablo II. Recuerdos de la vida de un santo”. Nos volvimos a dar un abrazo y pude acompañarla en la caseta mientras firmaba. También la llevé a la caseta de mi asociación de escritores canarios y pudo hablar con todos ellos con esa simpatía y cercanía tan de ella. Conservo el libro que nos dedicó, a mi hermana Tere y a mí, con tanto cariño.
El año pasado vino a Segovia, en el V Centenario de Santa Teresa de Jesús, a dar un recital lírico junto al barítono Luis Pastrana y el pianista Antonio López.  Paloma hizo un recorrido por la literatura teresiana. Los versos de la Santa se combinaron con la música del pianista cordobés y la voz del cantante zamorano. Fueron momentos sublimes con la voz cálida de Paloma y la música compuesta para la ocasión de García Abril, que estrenó “Alma que quieres de mi”. Otras composiciones fueron recuperadas de Amador Vives, Federico Mompou y Francisco Palazón.
Estuve con Paloma antes y después del acto. Fue una dicha verla en el escenario dándose totalmente. Al acabar me dijo que tenía los pies mal y tenía que cambiarse de zapatos. Su sonrisa permanente en escena cubrió su dolor.
Gracias, Paloma, por tu cariño. Sigue desde el Cielo acordándote de tus amigos



                                    

sábado, 29 de abril de 2017

DE LA MANO DE ORTEGA EN EL 2017

                                 

He vuelto a coger “Meditaciones del Quijote”, primer libro que publicó Ortega, en 1.914 y que dedicó a Ramiro de Maeztu “con un gesto fraternal”. Tengo entre mis manos una 1ª edición- 1ª reimpresión de 1.975, en la colección Crisol literario, de Aguilar, el libro es rojo con letras doradas. Me sumerjo en el apartado “Lector…Hay dentro de toda cosa la indicación de una posible plenitud. Un alma abierta y noble sentirá la ambición de perfeccionarla, de auxiliarla para que logre esa plenitud. Esto es amor –el amor a la perfección de lo amado”.
Por deformación profesional hago un paralelismo con lo que ha de ser la educación, ese amor al alumno para sacar lo mejor de él. También es un pensamiento que hará reflexionar a los padres; pero Ortega habla de “dentro de toda cosa”. Yo diría que es ver todo: la política, la economía, el campo, la restauración, la estética, el deporte, la moda… con ojos nuevos, con mirada de amor, de ilusión.
Continúa Don José: “Pregúntese el lector, qué carácter nuevo sobreviene a una cosa cuando se vierte sobre ella la calidad de amada? (…) Va ligando el amor cosa y  cosa y todo a nosotros, en firme estructura esencial (…) La inconexión es el aniquilamiento. El odio que fabrica inconexión, que aísla y desliga”.  Qué importante en nuestra época de individualismo, reflexionar sobre las anteriores palabras para unir, amar, no odiar. Me venían las imágenes de Alepo y también de nuestras Cortes y pensaba: ¿No podrían llegar a acuerdos para alcanzar al bien común?
Y apostilla Ortega en la misma idea: “Yo quisiera proponer en estos ensayos a los lectores más jóvenes que yo, únicos a quienes puedo, sin inmodestia, dirigirme personalmente, que expulsen de sus ánimos todo hábito de odiosidad y aspiren fuertemente a que el amor vuelva a administrar el universo”. El maestro hace un llamamiento a los jóvenes y a todas las personas con corazón grande y mente abierta. Nos dice que nada está perdido si hay buena voluntad por ambas partes. Este es el mensaje de la Navidad que ha de extenderse a todo el 2.017.


                                                                                                                                          

DE LA MANO DE JORGE DE ARCO EN 2.017

                        
Ayer, al abrir el buzón de casa, me encontré un regalo de Reyes Magos: el libro de mi amigo Jorge de Arco, “La lluvia está diciendo para siempre”. En la dedicatoria dice que son para mí esta “lluvia de versos y esperanza”. Sería más que suficiente comenzar este 2.017 con poesía y esperanza. Nuestro caminar se tornaría ligero, optimista y bello.
En la siguiente página me entero que este libro de poemas es premio Rafael Morales 2.015 ¡Y yo sin saberlo! Claro, Jorge de Arco, digno hijo de su padre, Carlos Murciano, prefiere no utilizar bombo y platillo, como cuando ganó el premio internacional San Juan de la Cruz, con “La casa que habitaste”, en 2.009.
Arrancan los versos en la página 9:
“Mi esperanza es la luz que nos persigue, / la lluvia de nostalgia/ que rebosa en mis ojos.”
Qué necesaria es la luz en momentos de oscuridad aunque no exime del dolor y las lágrimas.
“Sortilegios y ausencias/ tiñeron las orillas del ayer, / el blanco silabario que sostuvo/ los mapas y pañuelos del olvido”
Habla de tiempo, de ausencias, de olvido, tan propio del ser humano.
“En el azogue vivo de aquel tiempo/ -de aquellas otras lunas-/ me contemplo y respiro.”
Muy de Jorge es la contemplación, el pararse, el remansar aquel tiempo, aquellas lunas y después de contemplarse en el tiempo vivido, respirar. Qué importante la serenidad y la paz interior para poder resurgir: “Y es ahora, frente al barro de mi sombra,/ cuando se va creciendo/ el huésped solitario/ que con su mano escribe/ esta febril, mortal misericordia.”
Balance de su obra poética en su madurez aún joven, reconociendo su limitación mortal, “al barro de mi sombra”. Ya lo dijo la Santa de Ávila que “la humildad es la verdad”. Aquí ha llegado Jorge, a la verdad de su palabra que brota febrilmente de su alma de poeta.


                                                                                                                                                           

DE LA MANO DE FEDERICO GALLEGO RIPOLL EN ESTE 2.017

        
          
Lo que pretendo con estas líneas es rendir homenaje a su madre, María Ripoll, recientemente fallecida. Ella también era poeta.
Cuál ha sido mi asombro cuando al volver a leer “Crimen pasional en la Plaza Roja”, premio ADONAIS 1986, descubro que dedica el capítulo ADA LOA a su madre. Me viene dado entresacar algunos versos de ese capítulo, en los que veo ó vislumbro a nuestra queridísima María Ripoll:

“Que la mujer era mortal, y acaso / sea éste el milagro. /
De sus manos / se elevaban hogueras de septiembre, y se oían / entre sus dedos risas y cantares / de vendimiadores.” –Página 60-
Recuerdo su forma de hablar alegre, íntima, con música en sus ojos.

                                                                  (Habla Ada Loa)
“¿Quién dijo que estábamos solos? / Ni a solas somos solos. Otros están pasando / sobre el tiempo que pone en torno de tus ojos / motas de polvo y miel de albaricoque.”  - Página 65-
Cuánto encierran estas bellas palabras del poeta. Yo veo la dulzura de María en su palabra y en su mirada, que es corazón que guarda siempre a sus amigas.

Y ahora un desvelo del poeta:
“La Plaza Roja es sólo el corazón de quien escribe / ahora, / un acerico ó una quemadura, / los ríos ramilletes rojos / en tu pupila azul, / y el tiempo un gris tronchado como ceniza / innecesaria. “     -Página 69-
Federico y su madre, María, corazón que vierte en el otro, también poetamadre.


“Las manos besadoras se suceden / sobre tu piel. Es lluvia / lo que adquieres: tiempo y agua. / Pátina de cereza que a tus labios / retoman y hacen  nada, / deseo de existir, luz presentida / por la frente del ciego, luz mucho / más hermosa que la luz.” –Página 71-
Y es que los ojos de María llevaban la luz dentro. Deseo de existir.

                                                (Habla Ada Loa)
(…) “¡Cómo se hacía yo el dolor bajo la fuente! / ¡Cómo la luz lavada parecía / dudar de si volver al sol ó a ti! “   -Página 79-
Cuánto dolor en María, cuánto vivir y seguir con la luz hacia la luz.

No me resisto a escribir un poema completo de Federico, que suena a despedida sin querer despedirse:
“El tren del Sur me lleva / y el del Norte / y el del Este. / Y continúo sentado en la cantina, / contigo, / despidiéndome./
Y llego a todos los mares a la vez / mientras pareces triste / y yo te beso. /
Y te escribo mis tres primeras cartas / aunque sigues / enredando tus dedos en mi pelo. /
Y de repente vuelvo y te regalo / tres olores de mar y un pañuelito / de encaje blanco / para que me despidas, nunca, nunca, / en el andén.”  -Página 81-

No sé si con mucho acierto seleccioné y comenté algunos versos de Federico, pero de lo que sí estoy segura es que su madre llevaba a la mía en el corazón y también a mi hermana Tere. Su corazón era inmenso.