William B.Yeats:
"Educar no es llenar un vaso, sino más bien encender un fuego"
Se lo dedico a todas mis compañeras en mi carrera docente: Gracias!
Llanura y azafrán.
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miércoles, 10 de enero de 2018
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Madre Teresa de Calcuta:
"Estar con alguien, escucharle sin mirar el reloj y sin esperar resultados nos enseña algo sobre el amor"
"Estar con alguien, escucharle sin mirar el reloj y sin esperar resultados nos enseña algo sobre el amor"
Regalos 2.018 (2)
San Juan Pablo II:
"Sin el asombro el hombre caería en la repetitividad y, poco a poco, sería incapaz de vivir una existencia verdaderamente personal"
foto Marisa Díaz-Pinés: desde el tren a...
Se lo dedico a mi sobrina María y a todos mis amigos creativos.
"Sin el asombro el hombre caería en la repetitividad y, poco a poco, sería incapaz de vivir una existencia verdaderamente personal"
foto Marisa Díaz-Pinés: desde el tren a...
Se lo dedico a mi sobrina María y a todos mis amigos creativos.
Regalos 2.018 (1)
Chesterton:
"Lo divertido no es lo contrario de los serio, sino de lo aburrido"
Se lo dedico a mi hermano Manuel, en sus paseos con Mina, que nunca son aburridos.
"Lo divertido no es lo contrario de los serio, sino de lo aburrido"
Se lo dedico a mi hermano Manuel, en sus paseos con Mina, que nunca son aburridos.
viernes, 8 de diciembre de 2017
DE LA MANO DE SAN JUAN DE LA CRUZ TERMINAMOS EL 2.017
El 14 de diciembre celebramos su fiesta porque es el día de
su nacimiento al Cielo, en el año 1.591, en Úbeda (Jaén). En mayo de 1.593
trasladaron su cuerpo a Segovia. El 21 de marzo de 1.952 es proclamado patrón
de los poetas de habla hispana. Su influencia ha sido grande en la poesía
española del siglo XX. Desde los primeros años, con el Modernismo hasta los
poetas de la generación del 27 y más tarde el grupo del 36. Después de la guerra civil española, destaca
Blas de Otero, en 1.942, cuando se conmemoraba el 4º Centenario del nacimiento
del santo, publicó Cántico espiritual. Posteriormente, Carlos Bousoño y José Ángel
Valente y una lista interminable de poetas.
Juan Ramón Jiménez dijo que la obra de San Juan de la Cruz es
uno “de los mayores logros líricos de nuestro idioma”. Se asombra de la
“modernidad” de la poesía del santo. Lo ve como un pionero en lengua castellana
en la búsqueda de lo absoluto.
A juicio de Fernando Lázaro Carreter “San Juan sintetizó en
su poesía la tradición grecolatina, la bíblica a través de la traducción de los
salmos, la italianizante, la cancioneril y la popular (canciones, villancicos,
endechas, romances) y el influjo de Garcilaso”.
San Juan de la Cruz llega a la situación límite de expresar
lo inexpresable. Elige los símbolos como forma de expresión de lo inefable. El
“símbolo” se basa en la asociación
“irracional y subjetiva” de dos elementos; es suficiente que el poeta perciba
algún tipo de “semejanza emocional” (cfr. Carlos Bousoño: Símbolos en la poesía de san Juan
de la Cruz). La divinidad se asocia a la Naturaleza: el agua, la noche,
la llama…
Es difícil seleccionar a un escritor contemporáneo que haya
tenido relación con nuestro santo. Hay muchos. Me decido por José Jiménez
Lozano, Premio Nacional de las Letras 1.992. He tenido la fortuna de conocerle
personalmente en su casa y compartir una amena y culta tertulia, en compañía de
su mujer, a la sombra de los árboles de su jardín hasta que se nos hizo de
noche.
Jiménez Lozano escribió “El mudejarillo” (ANTHROPOS,
Barcelona, 1.992). No se trata de una biografía ó novela histórica aunque los
hechos se refieran a la vida del santo. Lo relaciona con otro genio del Siglo
de Oro, Cervantes que informa del azaroso traslado del cadáver a Segovia, que
lo podemos encontrar en el capítulo XIX de la Primera parte de El Quijote.
En “El mudejarillo” recrea la época y personalidad de san
Juan de forma poética. El autor utiliza la ironía para reflejar mejor el
contraste de infinidad de dificultades externas: infancia pobre, cárcel en
Toledo, incomprensiones de su propia Orden, etc y la actitud serena,
desprendida, abandonada en Dios hasta sentirse nada el santo poeta.
El autor, maestro en la escritura, juega con las palabras
–como diría Max Jacob- para acercarse al lenguaje de la época pero sin caer en
lo erudito.
En esta obra, José Jiménez Lozano, quiere rendir homenaje a
san Juan de la Cruz, uno de los escritores que más han enriquecido nuestro
idioma con su poesía mística.
Termino con un villancico:
Del Verbo divino,
la Virgen preñada,
viene de camino,
¡si le dais
posada!
San Juan
de la Cruz (1.542-1.591)
EN 2017 DE LA MANO DE TOMÁS MORO
Empecé el año de la mano de Ortega y después se sucedieron
personajes cercanos a nuestro Manzanares. Ahora salto el canal de la Mancha
para ir a Inglaterra y traer a la revista SIEMBRA a uno de los personajes que
más han influido en mi vida: Tomás Moro (*Londres, 7 de febrero de 1.478,
+Londres, 6 de julio de 1.535).
Al acabar Magisterio, viví en Londres un curso. Entonces
empecé a descubrir la cultura inglesa. Normalmente, cada semana, escribía a mi
familia cartas azules detallando cada descubrimiento: Picadilly Circus,
Trafalgar Square, National Gallery, The Big Ben, Covent Garden, Portobello
Market, Hyde Park, Green Park…y un largo recorrido por mi Londres tan cercano y
familiar. Más adelante, trabajando en un colegio en Madrid y estudiando
Filología inglesa en la Complutense, participé en un seminario de Literatura
sobre “Utopía”, obra de Tomás Moro. En ese momento descubrí al gran autor y al
gran hombre con su creación de la sociedad ideal en la que todos los hombres
viven con paz y armonía. No me conformé con ese primer encuentro. Me deleité
con su biografía de Andrés Vázquez de Prada, después vinieron otras, como la de
Peter Berglar. Conocí la Inglaterra del siglo XV y XVI y a un hombre que
permanecía coherente al humanismo cristiano en medio de una sociedad corrupta.
Me apasionaba su obra como traductor, pensador, poeta, hombre de leyes,
político…y especialmente como padre de familia. Llegó a ser Lord Canciller de
Inglaterra, brazo derecho de Enrique VIII. El monarca quiso que firmara el acta
de repudio a Catalina de Aragón, su esposa e hija de los Reyes Católicos, para
poderse casar con Ana Bolena. Tomás Moro se negó e igualmente no aceptó el Acta
de Supremacía que reconocía al rey como cabeza de la Iglesia en Inglaterra. En
1.535 fue acusado de alta traición y llevado a la Torre de Londres hasta ser
decapitado el 6 de julio de ese año.
Hay hechos heroicos en su vida que muestran su integridad
moral, como es cuando su mujer le rogaba que firmara para salvar la vida y
poder estar con su familia. Él le contestaba que no firmaría porque les quería
tanto que quería estar toda la eternidad con ellos. Tenía gran sentido del
humor hasta el final de sus días, como lo atestiguaron sus carceleros. Su
estancia en la Torre la aprovechó para escribir obras en las que se palpa su
intimidad con Dios. Resumiendo el gran poso que ha dejado en mi vida su manera
de vivir es que Tomas Moro veía como realidades dignas de santificar hasta lo
más menudo y cotidiano: las relaciones familiares, la política como un servicio,
la poesía…Todo lo bueno y noble. Fue beatificado en 1.886 y canonizado en 1.935
junto con Juan Fisher.
DE LA MANO DE MELCHOR DÍAZ-PINÉS EN ESTE 2.017
Con cierto pudor, por hablar de mi padre, me lanzo a escribir
sobre él en este nuevo aniversario de su muerte, el 19 de octubre de 1.981.
He vuelto a leer el artículo de Manuel Rodríguez Mazarro,
publicado en el nº 87 de Siembra, de noviembre-diciembre de 1.981. El título es
“Recordando a Melchor Díaz-Pinés”. Lo encabeza un párrafo del capítulo VI de El
Quijote: Por estas asperezas se camina de la inmortalidad al alto asiento, do
nunca arriba quien de allí declina.
Entresaco algunos fragmentos de dicho artículo, que, con la
perspectiva de los años transcurridos, tienen aún más valor: Cuando
se publicaban los programas de festejos entre los años 50 y 70, no se podían
componer sin contar con el artículo de Melchor, aunque había que insistirle
varias veces, pues era hombre meticuloso y gustaba entregar los trabajos
completos y sin fallos, pero al final el nombre de Melchor Díaz-Pinés aparecía
en el programa.
Otro párrafo que corroboro: Tenía buenos amigos, fuera y
dentro de su pueblo. Mencionaremos al famoso “Luisillo”, D. José Díaz, D.
Antonio Iniesta y tantos otros que entraban y salían de su establecimiento,
donde surgían muchas veces tertulias y comentarios que daban pie a las noticias
que Melchor difundía, pensando siempre en algo productivo para el pueblo.
Seguiría y seguiría entresacando del artículo tan bonito de
Manuel Rodríguez Mazarro, pero bastan esos dos momentos para reflexionar y hacer
un paralelismo con la necrología que adjunto de la revista “La Semana
Vitivinícola”. Deducimos su buen hacer por el cariño a su campo manchego y un
corazón tan grande como su llanura,
capaz de acoger a muchos amigos.
Recuerdo, con gratitud, sus trabajos diarios, nocturnos, con
su vieja máquina de escribir y puntualmente llevarlos a la estación de Renfe
para que salieran en el Correo y aparecieran al día siguiente en periódicos
nacionales. Era un sacrificio gustoso, siempre por el bien de su pueblo, de los
suyos, como el hidalgo manchego.
En otras revistas especializadas en el campo también dejó
huella: en Agricultura (el Ministerio de Agricultura ha digitalizado sus
artículos). También la revista Campo, cuya sección “Campo en La
Mancha”, la cubría todos los meses. Más reciente, La Pámpana de Baco, etc
Él siempre quiso estar en segundo plano en la Feria del Campo
de Manzanares, pero siempre informaba extensamente en la prensa nacional.
Melchor fue hombre apasionado de todo lo humano noble:
miembro fundador, con muchos amigos, de la Peña taurina Sánchez Mejías, autor
de la foto del instante de la cogida y que corrió el mundo entero. También
empezó con amigos la procesión de la borriquilla del Domingo de Ramos. Otra
faceta, además de “La rosa del azafrán”, cuando era joven, fue la del coro para
la Misa mayor, en la parroquia de la Asunción, con sus compañeros, antiguos
alumnos de los Maristas.
Hay muchas facetas que se quedan para el ámbito familiar,
pero en todas ellas es el cariño por su mujer que la llamaba Yayo, mi madre.
Eso sería otra historia.
DE LA MANO DE LUISILLO EN ESTE 2017
Quiero rendirle homenaje en
vísperas del 50º aniversario de su muerte que fue el 24 de septiembre de 1.967.
Cuántas personas habrán escrito sobre este personaje tan de Manzanares y muchas
más tendrán en su recuerdo su sonrisa y sus ojos chispeantes de alegría.
Era una niña cuando le vi haciendo
el papel de gobernador en la Ínsula Barataria y comprobé su arte inigualable.
Aún más chica le recuerdo haciendo el papel de Moniquito en “La rosa del
azafrán”, zarzuela que sabíamos de memoria en mi familia. Estoy recordando algunas facetas del genial
LUISILLO que todos los mayores tendrán en su cabeza. Me gustaría ir al terreno
más personal: fue gran amigo de mi padre junto a Pepe Díaz, Antonio Iniesta y
tantos que se paraban en la tienda de la calle Toledo a charlar y a “querer
arrimar el hombro” en pro de su pueblo. Una de las iniciativas de estos buenos
amigos fue la de comenzar la procesión de la borriquilla con personajes reales.
Los “sueños” de estos manzanareños suponían mucho esfuerzo en la preparación:
alquilar los trajes de Jesús y los apóstoles en Madrid, comprar las palmas en
un pueblo de Alicante, conseguir la borriquilla para Jesús, mover a todos los
colegios para que participaran las alumnas, algunas de hebreas y otras de
personajes bíblicos significativos. En todo ello intervino LUISILLO dando su
toque artístico.
Sin duda alguna el recuerdo
que se me ha quedado más dentro del alma es el de un día, 24 de septiembre de
1.967, yendo del brazo de mi padre, por la calle Toledo, nos sorprendió la
noticia : “Acaba de fallecer Luisillo”. Mi padre se puso triste porque era su
amigo. Entonces le dije: “Me gustaría escribir un artículo sobre él. ¿Me lo
podrías enviar al LANZA?” Me contestó que sí y al dia siguiente salió mi primer
artículo en el periódico. Sólo recuerdo que terminaba con la escena de las
escaleras y al llegar al último peldaño Dios le decía que ya había llegado a su
destino. Así es como me figuro a Luisillo: en el Cielo con sus amigos planeando
cosas buenas para su querido Manzanares.
DE LA MANO DE IRENE MAYORAL EN ESTE 2017
Nombrar a Irene es decir
poesía, amistad, dulzura, elegancia, sencillez…y tantas cosas buenas. Hoy quiero destacar el
amor a su tierra, a su Manzanares. Acabo de hablar con ella por teléfono y le
dije que iría a verla con “Siembra” para leerle este artículo.
¿Por dónde empezar? ¿Cuándo
la conocí? Yo diría que desde siempre en actos culturales de Manzanares,
después se cultivó una amistad en Madrid en la Asociación de Escritores y
Artistas Españoles (AEAE), también en las tertulias de la Casa de Guadalajara,
además acudía siempre a mis invitaciones en el colegio donde he trabajado y a
casa que organizábamos tertulias literarias. Recuerdo una de las veces que me
acompañó mi hermana Tere para estar con Irene, fue en Membrilla, nevaba,
anochecía... ¡Qué alegría el encuentro con nuestra amiga!
Estos
días he vuelto a leer “MANZANARES DE LA MANCHA Y YO” (Nuestros diálogos). Me ha conmovido su poesía porque habla con el
corazón en el recuerdo de su niñez y juventud en Manzanares. Intercalo el poema
XXIV, página 55, porque me parece adecuado al mes de la revista:
Silenciosa
tu abarca, Manzanares,
pasea
mi geografía,
mis
circuitos venales. Y esa luna
por
ti festera, enjalbegada,
se
cuelga en mis balcones,
en
mis pómulos, en mi todo,
en
mi nada, en mis tobillos.
Siempre
volverán a tu acera
mis
tacones-aldabas,
a la
calle de la Cárcel,
a tu
antigua memoria,
a tu
promesa de Agostos amarillos,
renovada
alianza de oro
anillando
mi anular cintura.
Nos
brindaremos amor en el cáliz.
Éxtasis
por tu vino hechicero,
consagrado.
El amor de Irene Mayoral por su Manzanares y
sus gentes queda empapado en sus versos. Esta idea es la clave que hoy quiero
transmitir y nadie mejor que su hija Irene, en el verso de entrada al poema
XXVI de su madre:
HOLLÉ
SOBRE TU HUELLA GRABADA EN MANZANARES,
Y
SU VINO, YO LO BEBÍ EN TU PECHO.
Irene
Valcárcel Mayoral
La
distancia y yo,
hemos
entretejido este soneto:
Manzanares,
venencia tu espadaña,
Donde
bebe la luz en mansedumbre
manantiales
de vides, por costumbre,
racimadas
al sur de la guadaña.
La
llanura reposa esa maraña
de
los pámpanos frágil muchedumbre,
cuando
el sol-oropel en reciedumbre,
va
vertiendo padreo por tu entraña.
Este
aroma ritual alzado en vilo
consagrando
plazuelas encaladas,
sobre
el vino ancestral siendo pabilo
por
las noches de ronda enamoradas.
Elevados
los cálices al hilo
de
Septiembre y magias vendimiadas.
Gracias,
Irene, por tu cariño inmenso a tu Manzanares. Yo te rindo homenaje con todo mi
corazón que también late con nuestra tierra, con la rectitud del surco, como
dirías tú.
domingo, 8 de octubre de 2017
Homenaje a Puerto Rico
Foto cedida por Carmen Hernández Pinzón
"Isla de la simpatía", en este barco anclado con coral en el mar, me quedaré ya para siempre, tiempo de la vida y tiempo de la muerte y al lado de mi amor de 40 años. Me parece que soy feliz vivo y seré feliz muerto.
Juan Ramón Jiménez. Prosa XXXIII, "Para siempre", p.43
"Isla de la simpatía", en este barco anclado con coral en el mar, me quedaré ya para siempre, tiempo de la vida y tiempo de la muerte y al lado de mi amor de 40 años. Me parece que soy feliz vivo y seré feliz muerto.
Juan Ramón Jiménez. Prosa XXXIII, "Para siempre", p.43
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